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Se viene el 33º Festival Internacional del Uruguay. ¿Vale la pena ir?

¿Por qué apoyar al Festival Internacional de cine del Uruguay organizado por Cinemateca Uruguaya?

Porque es un acto de rebeldía contra esta homogeneidad pasmosa de un cine hegemónico; es un acto de lucha contra una idea única y absoluta acerca de lo que debe ser el cine.
Como dice el editorial del boletín de Cinemateca, "Esa “idea del cine” se ha metido, además, en los hogares de las personas y la facilidad de acceso y la oferta en apariencia ilimitada enmascaran una uniformidad lamentable y empobrecedora. Hoy, que podemos ver más, vemos más de lo mismo."


Esta es una verdad enorme. Y Cinemateca es de las pocas herramientas que nos quedan en Uruguay para encontrar otro cine, otras voces, que incentiven -no sólo el entretenimiento- sino también la reflexión y el disfrute de este arte.

Es cierto que a veces da la sensación de que el cine está en baja, que es difícil encontrarse con una buena película, pero si no hubiese sido por Cinemateca -y hablando sólo de estos últimos años- no nos hubiésemos enterado siquiera de la existencia de las obras maestras "El caballo de Turín" de Bela Tarr o "El acto de matar" de Joshua Oppenheimer, o de excelentes films como "La jaula de oro" de Diego Quemada Diez o Epílogo de Ami Manor, que -como tantas- no tuvieron ni tendrán exhibición comercial.

La cultura se hace entre todos pero activamente.


El Festival va del 1º al 12 de abril

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