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Mostrando las entradas etiquetadas como Murió Manuel Martínez Carril

Ante la muerte de Manuel Martínez Carril, la mirada de Raúl Ferreiro

Estudio Uno para Poema/Addio en recuerdo de Manuel M. C. labrador en la preservación de almas -Penúltima escena- (Pantalla en blanco por entre el humo de un cigarro. Una sala,  butacas vacías con algunas iniciales: H. A. T.- O. I. - R. M. – J. P. R. Y otras tantas más…) Grávida, bella y nunca dócil, cierta urdimbre, la tela tensa, otro mundo, el mismo. Estática/Silencio sin créditos Movimiento. Ahora sí. La manito extendida de Jackie Coogan acaricia la de quien lleva una linterna acomodándose los nuevos viejos lentes.  Voz en off: - Dale, Manolo! Apurate! Mirá que de este otro lado también tenemos que seguir en la boletería, marcar tarjetas, vocear por parlantes, continuar barriendo y aún reparar aquel vidrio roto. Suspendida, la fina luz ha entrado. Aquí la oscuridad -mero revés de eternidad- ha estado siempre encendida.              ...

Manuel Martínez Carril por Carlos Rehermann en Henciclopedia

Transcribimos este excelente artículo de Reherman, y de paso -a quienes no conozcan- los invitamos a conocer el espacio cultural de HENCICLOPEDIA . LA CULTURA COMO CONFRONTACIÓN. Carlos Rehermann. Henciclopedia Manuel Martínez Carril, tesoro nacional Circula en el planeta la especie (que no llega a ser idea) de que las naciones deben procurar aumentar su riqueza simbólica. A ese clon tarado de la riqueza de Adam Smith se le llama "patrimonio cultural de la Nación". En algunos obituarios aparecidos tras la muerte de Manuel Martínez Carril se menciona el archivo de la Cinemateca uruguaya como un patrimonio construido por esa institución, para beneficio de todos. Queda la horrible sensación de que lo que hizo Martínez Carril fue acumular un montón de chatarra fílmica. Pero eso no es riqueza. El tesoro nacional era Martínez Carril, y ya no está. Y probablemente sea imposible que encontremos un tesoro como ése en medio siglo, o en uno. Una construcción  publicitari...

Nos encontraremos en los túneles

por Adriana Nartallo Después de mis Viejos, buena parte de cómo soy -de mi pasión y mi desgracia, al decir de Onetti- se la debo a Manuel Martínez Carril, a Manolo. Aún conservo un Cuaderno del Cine Club del Uruguay, fechado en octubre de 1965 -un año antes de que yo naciera- donde se hablaba de cine, y que yo revisaba una y otra vez, y siempre me detenía -maravillada- ante los fotogramas elegidos por un tal M. Martínez Carril para ilustrar su nota “Ingmars Ansikte” sobre el cineasta que mis padres ya mencionaban como el más grande. Cuando migramos a la capital, devoraba cada hoja mimeografiada con el comentario de una película, cada boletín, hasta que un día, en uno de ellos leí un anuncio que cambiaría mi vida: “Curso de cine para niños y adolescentes”. Era el año 82. Y yo, que tenía un fácil “no sé”, ese día dije: quiero hacer cine. Manolo era un tipo hosco, seguramente tímido -aún más con los párvulos- y no olvido el día de su fría reacción en la puerta de Carn...

Las alas del deseo

por Daniel Amorín Suelo decir que mi vida cambió para siempre la noche en que se apagaron las luces de la vieja sala Estudio 1 en Camacuá, irrumpió la Muerte al amanecer en la playa, y extendió su manto negro hacia el caballero medioeval de pie junto a una inconclusa partida de ajedrez. Fue el principio de una larga lista de descubrimientos, felicidad y maravilla. De películas, de directores, de actores y actrices, de cinematografías, de épocas, de corrientes. Es increíble pensar que (casi) todo eso se lo debo -se lo debemos- a un solo hombre: Manuel Martínez Carril. Para toda una generación es mítico el recuerdo de aquellas colas interminables, que daban vueltas dos esquinas, ante Centrocine, para ver el ciclo de cine español producido en su democracia naciente, y exhibido aquí en nuestra dictadura agonizante. Para otros tantos es imborrable el recuerdo de aquel festival de cine de 1986, en el que el jurado oficial premió a “Ran” de Kurosawa, al tiempo que el púb...

La eternidad y un día.

Ante la muerte de Manuel Martínez Carril. En el día de hoy, Manuel Martínez Carril abandonó para siempre el mundo conocido. Martínez Carril -Manuel o Manolo para quienes lo conocimos- fue el director de Cinemateca Uruguaya desde 1978 y hasta que su salud se lo permitió. Pero hasta hoy mismo, y quizá por siempre, ha sido su guía espiritual. A aquellos que por razones de juventud puedan pensar que la Cinemateca es solamente un lugar en que se exhiben películas con peor calidad de imagen y sonido que en las salas de los shoppings, con butacas mayoritariamente en mal estado, y en donde no es posible adquirir pop acaramelado, a esos hipotéticos lectores, queremos pedirles el esfuerzo de que imaginen por un momento un mundo sin video clubes, sin televisión cable y sin internet. Ese mundo inverosímil fue el mundo real hasta hace no mucho. En ese mundo, el cine se consumía exclusivamente en las salas, y salvo extrañísimas excepciones, todas las películas que en ellas se exhibí...