por Daniel Amorín El artículo Un engendro anda suelto intenta dar luz acerca del género documental y su ética. De acuerdo a lo que allí se dice, para un documentalista de raza acaso no haya un sueño mayor que obtener ante cámara revelaciones que él mismo desconocía, que surjan durante la propia filmación, y, ya en un paroxismo de sueño y utopía, que la realidad se transforme ante sus ojos (y el de su cámara), que algo cambie de golpe y que él esté allí para documentarlo en ese preciso instante. Utopía digo, porque sabemos que las grandes revelaciones se producen off the record , que la maravilla aparece cuando la cámara se apaga. Pues precisamente este paroxismo de “utopía documental” es la que le tocó en suerte a Joshua Oppenheimer , el realizador de “ El acto de matar ”. Ver este documental significa vivir una experiencia única, irrepetible, descomunal. Fotograma de "El acto de matar", de Joshua Oppenheimer Entre 1965 y 1966 la dictadura indonesa ase...
Comentarios