lunes, 7 de septiembre de 2015

Se nos fue un imprescindible: el Padre Narciso Renom

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.” Bertolt Brecht.


Nuestra historia de amor con Minas nació allá por 2007 cuando ideamos “Penumbra en la sierra” y logramos inicialmente hacerlo realidad a través del piloto de lo que soñaba transformarse en una serie de ficción policial verdaderamente integradora de Montevideo y el Interior. Pero esa historia se consolidó y se transformó en una relación especial, de hermandad, confraternidad cómplice, aquel día en que Marita Aiub nos presentó en la Casa de la Juventud al Padre Renom.
Porque La Casa de la Juventud y el Padre Renom nos permitieron durante tres años (2008-2010) realizar talleres de lenguaje y realización audiovisual y talleres de actuación frente a cámara, que nos permitieron mantener la llama encendida de ese proyecto que aún espera algún día concretarse.

En esos tres años, la Casa no sólo aportó la locación a cambio de un irrisorio porcentaje de las cuotas; nos brindó el alojamiento imprescindible para dar las clases todos los viernes y sábados de aquellas inolvidables jornadas, y el placer de compartir los fines de jornada en la cantina junto a Renom, “Pinky” y Gustavo.

Y nosotros, por tres años, tuvimos la dicha de vivir y disfrutar -como si estuviésemos dentro de una película sobre la guerra civil española- la amistad, la vehemencia, las charlas, de un “cura rojo” y catalán como los que habíamos conocido en tantas películas a fines de nuestra dictadura.

Con el notable fin de cursos en 2009, con el fondo de la Casa de la Juventud llena de gente, todos sabíamos que un ciclo estaba concluyendo, y en efecto el año 2010 ya no contó con tres talleres simultáneos sino apenas con los persistentes integrantes del taller de actuación. De ese último taller queda una anécdota vinculada directamente a Renom. El corto de fin de cursos, “Un regalo inolvidable”, planteaba una intriga en clave de comedia que concluía con la protagonista que, en lugar de repartir en vida la herencia con sus hijas, se marchaba de viaje a disfrutar de sus últimos años. Una vez presentado el corto, Renom -que había tenido un pequeño papel en la trama haciendo de sí mismo- nos sugirió con su clásica picardía que la protagonista debería haberse ido de viaje con el cura... Por lo cual, para el festejo de fin de año en la Casa creamos ese final alternativo.

La falta de apoyos y de gente que renovara la plantilla de los cursos nos alejó de Minas. Pero esa especial relación forjada en la comunión de la solidaridad, de luchar por cambiar la realidad, mantuvo el estrecho lazo.
Y cada año, siempre hubo alguna excusa para reencontrarnos.
El año pasado se cumplían 40 años de la Casa y fuimos invitados a celebrarlo con alguna actividad.

Y para nosotros no había mejor idea que festejar el acontecimiento con un homenaje en vida a la Casa y su mentor: el padre Renom. Un documental realizado en un día con la complicidad de Martha y Graciela, con edición en cámara, para ser realizado y exhibido en la misma jornada, que compartimos ahora con ustedes.

Renom emprendió ahora un viaje distinto al de “Un regalo inolvidable”.
Pero el regalo inolvidable nos lo dejó a todos quienes tuvimos el privilegio de haber conocido a un ser excepcional y entrañable.

Se lo va a extrañar.

Barcelona, 22 de diciembre de 1936 - Minas, 5 de setiembre de 2015
Acá van algunos fragmentos, a modo de avance del documental:



El documental completo:


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