sábado, 28 de noviembre de 2015

Diario de hachaytiza: Experiencia Biblioteca Solidaria (8)

Octava parada: Lavalleja

Nuevamente de viaje en este departamento que para nosotros significa mucho, durante la mañana visitamos dos escuelas rurales -la 75 y la 66- a medio camino entre Solís de Mataojo y Minas, y en la tarde la escuela nº 10 de Minas, en un barrio carenciado, "La Filarmónica".


Vista desde la escuela nº75
Las instrucciones eran claras: al guarda del Expreso Minuano le teníamos que pedir que nos avisara en la "Parada del caballo muerto", inmejorable título para un cuento de suspenso.
Allí nos esperaba Julio, el CAPDER (Coordinador de Apoyo Pedagógico Didáctico para Escuelas Rurales) de Lavalleja que, junto a una madre -Adriana- en su auto, nos llevarían a la escuela rural nº 75, una preciosa construcción de lo que fuera antaño una escuela-granja.


Escuela nº 75: una madre le lee a los escolares más chicos
Allí trabajan dos maestras (una de ellas a su vez directora) que se reparten las clases: una dedicada a inicial hasta 3er año, y la otra con los más grandes de 4º, 5º y 6º.

La escuela tiene más de 50 alumnos y muchos de ellos vienen de Solís de Mataojo. No porque en Solís no haya escuela pública, sino porque allí sólo existe la posibilidad de escuela de tiempo completo, y los padres que quieren que sus hijos sólo estén cuatro horas en la escuela, optan por anotarlos en la escuela rural.

Como nos ha sucedido en otras escuelas rurales visitadas, es notable el relacionamiento que se percibe entre niños de diferentes edades en ese ámbito.


Escuela nº 66
Además de las entrevistas realizadas a niños, maestros y padres, fue muy lindo registrar en la escuela nº 66 la atención que toda una clase le prestaba a la lectura de una niña más grande, y luego ver cómo los gurises trabajaban en grupo analizando y respondiendo a lo leído y comprendido.




En la tarde, la escuela visitada correspondía al área urbana, y nos esperaban las madres con una representación teatral para los niños del cuento "La Cenicienta", en un salón de fiestas de la Intendencia.







La mayor parte de los niños que nos hablaron de su experiencia con la lectura nos contaron que ésta está más relacionada con el estudio escolar que con el placer en sí por leer, puesto que lo que prefieren en su tiempo libre es jugar en la computadora. Consultada por nosotros sobre cómo competir con la atractiva oferta de la tecnología, la maestra Eliana -referente de Biblioteca solidaria- nos cuenta una anécdota. Como sus alumnos estaban muy enganchados con un juego en la computadora, un día les preguntó de qué se trataba, y entonces la maestra empezó a jugarlo, a ganar e ir subiendo niveles. Sorprendidos, los chiquilines le preguntaron cómo subía los niveles más rápido que ellos a pesar de su falta de experiencia. Ella les contestó que la razón era porque tenia conocimientos gracias a que era una gran lectora, y por lo tanto podía resolver más fácil los problemas. Y Eliana remata la anécdota: "Yo no compito con la computadora, yo le gano".

Diario de viaje de hachaytiza: Experiencia Biblioteca Solidaria (7)

Séptima parada: Ciudad del Plata

Ciudad del Plata, desde 2006, constituye la zona conocida antes como Rincón de la Bolsa, ubicada a 22 km de Montevideo en el departamento de San José, con una población de poco más de 31.000 habitantes, contando todo el conjunto de fraccionamientos que ahora se denominan barrios de la ciudad.



Nuestro destino: la visita a la escuela 119, una escuela "especial" de la educación pública, que atiende en dos turnos a niños con discapacidades físicas e intelectuales de la zona, y tiene una lista de espera de más de cien niños para ingresar.

Una escuela que, como nos decían su directora y maestras, se sintió feliz al ser elegida por el equipo de ProLEE para formar parte de la experiencia porque se sienten "el último orejón del tarro". Y tienen motivos para sentirse así.
La realidad golpea con toda dureza a estos niños porque no sólo corren con la desventaja de su situación personal, sino que además en muchos de estos casos se dan situaciones de desinterés o definitivamente de abandono por parte de sus padres. Muchos están todo el día en la escuela y el contacto con los familiares es escaso.

En ese contexto, Biblioteca solidaria y la experiencia de la lectura compartida es una instancia fundamental de afecto con estos niños.
Son pocos los padres que participan, pero se dan casos emblemáticos como el de Rosita, que siempre se hace un tiempo para colaborar con la escuela y destinar un momento a leerles historias.
Así, para muchos de estos gurises, las maestras y directoras, Rosita y algunas pocas madres más, son todo: casa, alimento y afecto.


Rosita leyéndoles a los niños en clase

lunes, 16 de noviembre de 2015

Diario de viaje de hachaytiza: Experiencia Biblioteca Solidaria (6)

Sexta parada: Paysandú

Un viaje con tiempo para leer y disfrutar un paisaje tan distinto al que conocíamos de nuestro campo cuando nosotros éramos chicos. Porque más allá de polémicas sobre tecnología en el agro, forestación, soja y medio ambiente, no podemos negarles que para quienes veíamos un campo con una, dos, treinta y tres vacas, y apenas una casa cada tanto, está bueno ver el campo sembrado y con inteligencia aplicada a la producción agropecuaria.

Otra vez el día se presentaba amenazante, y el viaje -entre la niebla y el aire acondicionado del ómnibus- dieron como resultado unas fotos de tipo "pictóricas" para ilustrar el día.




Paysandú nos recibió a todo sol y en la Escuela 3 (Aprender), una escuela ubicada en un barrio humilde, había una gran expectativa.

La maestra Cecilia, referente del equipo de Biblioteca Solidaria, tenía todo el rodaje perfectamente organizado.

Vimos trabajar a los más chiquitos, de inicial, que eligen los libros a leer para cada día de la semana.
Porque como nos dijo una maestra, así como a un bebé se le habla y se le empieza a enseñar vocabulario antes de que éste aprenda a hablar y manejar ese recurso, a los niños pequeños hay que darles libros para que empiecen a familiarizarse con el lenguaje escrito antes de que empiecen a leer. Parece algo de Perogrullo pero que en la sociedad uruguaya se está perdiendo.



Además de todas las actividades que hemos venido registrando en otras escuelas del país, en esta escuela se está llevando adelante un trabajo muy importante, al obtener la participación y el compromiso de instituciones de la zona en actividades lectoras.
De hecho, Emilia está participando en el equipo comunitario lector, no en su calidad de abuela o familiar, sino simplemente como una integrante del club de adultos mayores que va a leer a los niños.

Emilia lee para 6º año
  Los uruguayos decimos de nosotros mismos que somos solidarios, pero ¿cuántos uruguayos que se quejan de la situación en la educación, etc, hacen algo por ayudar a cambiarla?



Durante el viaje de regreso, al contemplar la melancolía del paisaje crepuscular, la "biblioteca mental" de Daniel -que tanto y tan bien insiste en promover el equipo de ProLEE- lo asaltó con los endecasílabos de Quevedo "y del monte quejosos los ganados / que con sombras hurtó su luz al día".

domingo, 15 de noviembre de 2015

Diario de hachaytiza: Experiencia Biblioteca Solidaria (5)

Quinta parada: Rivera

Contábamos con siete horas de viaje para leer y disfrutar el paisaje, ya que salimos de la terminal a primera hora de la mañana para estar después del mediodía en la Escuela 96 de la ciudad de Rivera.
Daniel había elegido como compañero de viaje a Franz Kafka con una colección de relatos completos, y Adriana a Felisberto Hernández con una selección de cuentos bajo el título de uno de sus más famosos: "Nadie encendía las lámparas".



"Abajo, para su desgracia, encontró cerrado, por primera vez, un pasillo que le habría acortado mucho el camino; eso, probablemente tenía alguna relación con el desembarco de todos los pasajeros, y tuvo que arreglárselas dificultosamente pasando por una infinidad de pequeños recintos que se sucedían interminablemente, cruzando una habitación vacía en la que había un escritorio abandonado, hasta que, después de haber hecho este recorrido una o dos veces, y siempre entre mayor cantidad de gente, se encontró, de verdad, completamente perdido".
"El fogonero". Relatos completos I. Franz Kafka. Editorial Losada


El cruce del Río Negro
"Una de las veces que me distraje vi a través de las persianas moverse palomas encima de una estatua. Después vi, en el fondo de la sala, una mujer joven que había recostado la cabeza contra la pared; su melena ondulada estaba muy esparcida y yo pasaba los ojos por ella como si viera una planta que hubiera crecido contra el muro de una casa abandonada."
"Nadie encendía las lámparas". Felisberto Hernández. Editorial Cátedra 


Hermoso cerro chato en el departamento de Rivera

En la escuela 96, ubicada en el barrio Santa Isabel, pudimos ver a integrantes del equipo comunitario lector compartiendo lecturas con los chiquilines, y a través de las entrevistas a los niños pudimos comprobar nuevamente cómo la lectura mejora tan notoriamente la expresión y el nivel de vocabulario y conversación de los niños. En este caso, es muy atractivo escuchar a los niños hablar con la particular entonación fronteriza -el portuñol- que los caracteriza.


Hace muy poco, un joven amigo a propósito de internet y toda la información a la que se puede acceder nos decía que ya no es necesario estudiar o aprender, porque está todo en la web. ¿No es necesario aprender? ¿Cómo buscar una información sin siquiera saber que ésta existe? ¿Cómo comprender algo sin tener el mínimo bagaje cultural necesario para saber de qué se nos habla? ¿Cómo saber si una información que encontramos es veraz o no?
Hoy más que nunca es imprescindible aprender, porque vivimos en una sociedad de la información que nos llena de datos, para lo cual es necesaria una comprensión crítica. Pero por otra parte, ¿qué significa aprender? ¿Es solamente aplicar datos útiles a fines concretos?
¿Los seres humanos somos apenas receptores de información? ¿Será que nuestra sociedad ni siquiera concibe crear sus propios contenidos y la apuesta es simplemente a recibir lo que se nos da sin cuestionar?
Entrevistas a escolares. Foto del maestro Marcel Correa.



Los invitamos a conocer el blog de la escuela:  

lunes, 9 de noviembre de 2015

Diario de viaje de hachaytiza: Experiencia Biblioteca solidaria (4)

Cuarta parada: Treinta y Tres

Partimos en la madrugada hacia Treinta y Tres a visitar dos escuelas de tiempo completo ubicadas en barrios alejados del centro de la capital del departamento.
Un paisaje inusual nos esperaba en Tres Cruces.


E inusual también parecía el día. Porque era tan espesa la oscuridad que nos acompañó durante todo el viaje que nos hizo pensar en la tempestad de Mordor pisándonos los talones, como diría el mago Gandalf.


Cuando llegamos a la escuela 83, el sol intentaba asomarse entre chubascos breves pero molestos, pero eso no impidió conocer el trabajo de la escuela y ver el entusiasmo de los niños con los libros.

La maestra referente de Biblioteca Solidaria nos contó que la zona donde está ubicada la escuela no tiene ningún centro cultural ni biblioteca cercano. La Biblioteca de la escuela entonces se ha constituido en el lugar para poder acceder a libros. No sólo para los niños sino también para los padres.
A través de donaciones de los propios maestros y de los padres, rifas o actividades organizadas para la compra de libros, han logrado hacer crecer la biblioteca para ofrecer una variedad de material a chicos y grandes, que se suman al notable aporte y puntapié inicial que significó Biblioteca Solidaria.

Préstamo de libros llevado adelante por niños bibliotecarios.
El equipo comunitario lector participa todas las semanas yendo a leer a las clases, y también colabora en la organización del préstamo de libros de la escuela. Tres niños de sexto año concurren fuera de su horario de clase a realizar el préstamo de libros, e incluso algunos ex alumnos de la escuela que están en 1er año de liceo concurren a la escuela a leerles a los más chicos.


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Integrantes del equipo comunitario lector
Al equipo comunitario lector se puede integrar cualquier persona del barrio que tenga ganas de disfrutar del placer de la lectura con los niños. 


En la escuela 34 nos encontramos con toda una experiencia de trabajo cooperativo que tiene como protagonistas a los niños y maestros del centro educativo, y una propuesta que hasta ahora nunca habíamos visto en otra escuela: un club de lectores,  llevado adelante por una maestra referente que ya venía trabajando en el tema, en un espacio muy lindo destinado especialmente a los libros y la lectura por placer, y con la activa participación de niños bibliotecarios en la clasificación, orden y préstamo de los libros.




En el Club de Lectores escuchan una música suave y disfrutan de viajes por lugares remotos y mundos imaginarios que les abre la cabeza a un acercamiento con los libros y la literatura totalmente diferente a la que muchas veces el propio sistema educativo induce: al de la lectura asociada a la obligación rutinaria de estudiar, en lugar de fuente de conocimiento y placer.