viernes, 1 de agosto de 2014

Reflexiones sobre el estado del cine en Uruguay desde la Cinemateca

Ayer empezó el 16º Festival de Invierno de Cinemateca.
Aún no hemos podido ver la programación. Pensamos ponernos mañana al día con eso. Pero leímos el editorial del boletín, y una vez más nos interesó compartir sus reflexiones.
Aquí va.

Se habla de “formación de espectadores”. Se discute cómo hacer para despertar esa curiosidad por el cine como acto creativo. Y, mientras se piensa lo ya pensado, desaparecen lenta e inexorablemente los cinéfilos, los críticos, dejando una obra escasa y casi ningún magisterio formal. Se dice de Uruguay, irónicamente o no, que es un país generoso. Y generoso es, sobre todo en su persistente desidia, en el descuidado derroche de lo que hubo en abundancia y hoy nadie parece notar que escasea. País sin referentes culturales, que se da el lujo de ignorar olímpicamente las trayectorias, donde se empieza, siempre, de cero, con la secreta esperanza de inventar la pólvora, que no la rueda.
En poco más de un año, murieron Ronald Melzer, Oribe Irigoyen y hace sólo unos días, Jaime Costa. Ejercieron la crítica con rigurosidad, discutieron con pasión, llevaron su amor por el cine a extremos inusuales.
La última vez que vimos a Jaime Costa fue en Cine Universitario. Nos reunimos a hablar de la difícil situación que atraviesan los cineclubes, el cine uruguayo, la crítica, los archivos fílmicos.
De esa reunión surgió un comunicado de prensa conjunto, de la Asociación de Críticos, Cinemateca Uruguaya y Cine Universitario urgiendo al Ministerio de Educación y Cultura a tomar acciones efectivas en defensa del cine nacional, el patrimonio audiovisual y la cultura cinematográfica en el Uruguay.
De parte del Ministerio, lo que se propone es lo que ya se venía gestando en conjunto con ASOPROD: el Compromiso Audiovisual, del que se espera mucho, pero con infinitas dudas de cuán “comprometedor” será el resultado del mismo para el próximo gobierno.
Mientras tanto, nuestros vecinos de Brasil anuncian que invertirán 542 millones de dólares en el sector audiovisual: Estamos hablando de un fondo de 1.200 millones de reales (alrededor de US$ 542 millones), sin duda el mayor programa de apoyo a la producción audiovisual que se implementará en Brasil. Es el mayor programa por el volumen de recursos pero sobre todo por el conjunto de iniciativas que abarca y porque involucra a toda la cadena productiva; desde la creación, el rodaje, la ampliación y modernización del exhibidor, pasando por la producción y la difusión y por el incentivo. Un programa de un tamaño compatible con el talento, la  creatividad de nuestros productores audiovisuales”, dijo la presidente de Brasil.
Cabe señalar, de paso, que Brasil concurrirá a las urnas en octubre de este año, lo que no le impide al gobierno implementar políticas que se continuarán luego de las elecciones, sea quien sea el próximo gobernante.
A eso le llaman “políticas de Estado”, mientras que en Uruguay las perspectivas son que si el próximo
gobierno efectivamente se compromete a lo que el sector audiovisual pretende y si invierte lo que se debe invertir, se comience a implementar en 2016 lo que debió  implementarse hace varios años, cuando no décadas. Pero ya nos parece estar oyendo “¡Ah, pero Brazil es un gigante comparado con Uruguay!”. Y sí, es 48 veces más grande en territorio, y 60 en población. Puede aplicarse la proporción que se quiera y la suma seguirá siendo muy  importante. Y esto es así porque la verdad es de Perogrullo: los Estados con políticas patrimoniales, culturales y productivas serias invierten fuertemente en proteger su cine y se comprometen con un programa que abarca todos los aspectos de la cadena, desde el fomento a la producción hasta la preservación. Lo que es insostenible es que no exista compromiso  alguno, salvo en las esperanzas de un grupo de personas que se resignan a tener que explicar una y mil veces, por qué es necesario preservar el patrimonio audiovisual, garantizar que existan pantallas para el cine uruguayo e independiente, promocionar la existencia de un circuito alternativo de exhibición y distribución, formar espectadores, fomentar la producción, etc. Hoy día, el sector audiovisual se encuentra generando un programa sin tener garantía de que lo que surja de estas largas jornadas de discusión vaya a tener los fondos que lo vuelvan viable, entre otras cosas, porque, hasta ahora, el “compromiso” es puramente nominal.
Voluntad política, inversión y planificación, equivalen a compromiso.
El resto son vagas declaraciones de intención.
Hace un par de meses, Jaime Costa escribía en un mail: “Lo peor, no encuentro más que declaraciones de principios y ‘hay que hacer esto’ o ‘hay que hacer aquello’, pero nadie dice ‘vamos a hacerlo ya’. Sí, ya sé, siempre fue así, pero... ¿siempre lo será? ¿No es hora de cambiar? Yo, al menos, NO ME DOY POR VENCIDO.”
Y sí, en Uruguay la gente muere sin darse por vencida, las instituciones languidecen sin darse por vencidas y el cine en el Uruguay empieza a parecerse demasiado a un fundido a negro que amenaza con durar toda la eternidad.
Seriamente, ¿no es hora de cambiar?

Fuente: Boletín nº 478. Cinemateca Uruguaya

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